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Perspectiva de género en procesos de urbanización, reurbanización y relocalización

25 de Junio de 2019

Perspectiva de género en procesos de urbanización, reurbanización y relocalización



A partir del acompañamiento del Ministerio Público de la Defensa en los procesos de urbanización de los barrios Rodrigo Bueno, Villa 20 y el Playón de Chacarita, el Programa de Género y Diversidad Sexual de la Defensoría se propuso revisar dichos procesos desde la perspectiva de género y diversidad sexual, con el fin de advertir sobre la reproducción de desigualdades y aportar a la remoción de las inequidades existentes.

En general, los procesos de urbanización, re-urbanización y relocalización implican la alteración de una diversidad de aspectos que hacen a la vida cotidiana de las personas, tales como la modificación del lugar en el que habitan, el acceso a los servicios de transporte, de salud o educación, cambios en las actividades productivas y, fundamentalmente, transformaciones en los lazos sociales construidos en el barrio.

Estos cambios no afectan a todas las personas por igual; sus intereses y necesidades suelen ser diferentes debido a su inscripción en relaciones sociales basadas en el género, la identidad sexo-genérica, la condición social, la etnia, la edad, la religión, entre otras. Aunque con diversas expresiones según los contextos, se trata de relaciones de poder que producen desigualdades y demandan respuestas específicas.

La incorporación del enfoque de género y de diversidad sexo-genérica responde al objetivo de comprender mejor qué hacen las mujeres, los varones,  las personas trans y las travestis, qué recursos y limitantes tienen y cuáles son sus necesidades y prioridades para poder implementar medidas concretas orientadas al logro de una mayor igualdad entre géneros. La falta de sensibilidad frente a estas cuestiones puede intensificar la marginación social de estos sectores de la población bajo una aparente neutralidad.

Asimismo, el Programa de Género y Diversidad Sexual advierte sobre los diversos dilemas que pueden surgir en los procesos de urbanización cuando no se incluye este enfoque de manera transversal. El reconocimiento y re-construcción de estas problemáticas en indicadores censales y/o instrumentos de medición socio-demográficos, resultan indispensables para que los organismos a cargo puedan tomar medidas que detengan las inequidades imperantes derivadas del género y la identidad sexo-genérica asumida por las personas, así como también, la reproducción de violencias domésticas e intra-familiares. Algunas de estas problemáticas son:

  • La producción o reproducción de inequidades basadas en el género o la diversidad sexual en la adjudicación de recursos y soluciones habitacionales, cada vez que no se contempla la existencia de hogares que no se ajustan al modelo de familia integrada por padre, madre e hijos/as. Asimismo, esta problemática se ve agravada por el desconocimiento sobre el nivel socioeconómico de los hogares con jefatura femenina, puesto que las mujeres suelen ser quienes tienen los menores ingresos y la mayor carga familiar, ya que asumen las tareas domésticas y de cuidado.La situación de las mujeres trans y las travestis es igualmente grave, quienes por razones de discriminación ni siquiera acceden a un alquiler, aun pudiendo pagar, y se ven forzadas a vivir en pensiones u hoteles a un costo altísimo. Además su situación de vida generalmente no se ajusta al perfil de beneficiario que definen las políticas habitacionales.
  • La falta de previsión respecto de medidas que diluyan las inequidades que se expresan en la división sexual del trabajo en el territorio, lo que permitiría a las mujeres liberar el tiempo que usualmente deben dedicar a la gestión doméstica y a los cuidados. Las mujeres son las principales usuarias de servicios públicos tales como los centros de cuidado infantil, las escuelas, los centros de día para personas mayores, el servicio de salud, etc. La ausencia y/o deficiencia de estos servicios tiene un gran impacto en su vida cotidiana.
  • Dificultades en las actividades productivas y la generación de ingresos. Al asumir el trabajo reproductivo casi de manera exclusiva, las mujeres se ven obligadas a optar por empleos de medio tiempo y continúan trabajando un promedio de horas semanales muy inferior al de los varones. Muchas de ellas obtienen sus ingresos a través de actividades que suelen realizar en la vivienda (producción de alimentos para la venta, prendas y tejidos, venta de comestibles, peluquerías, etc.). Una política de urbanización que no contemple estas cuestiones, pone en riesgo la seguridad alimentaria de estos hogares.​
  • Una planificación deficiente del desplazamiento y el uso del transporte público, que normalmente responde al estereotipo de un varón que sale a trabajar por la mañana y regresa por la noche. No se incorporan horarios y rutas adecuados a las necesidades de las mujeres quienes, en el ejercicio de sus roles productivos y reproductivos, no se trasladan sólo entre dos puntos de la ciudad, sino que necesitan viajar hacia destinos diferentes para combinar actividades diarias relativas a las responsabilidades familiares con viajes por trabajo.
  • Las deficiencias en el acceso a la vivienda agravan las situaciones de violencia de género. Muchas mujeres se ven obligadas a dejar su hogar, escapando de la violencia ejercida por su pareja, lo que conlleva a la pérdida de la vivienda. Por contrapartida, muchas también deciden permanecer en el hogar violento a fin de no perder la seguridad de tener una casa.
  • La violencia en los espacios públicos se ve agravada por las insuficiencias en planificación. Tanto mujeres, como travestis y personas trans, viven en temor permanente de ser agredidxs y violentadxs en la calle. Los procesos de urbanización deberían atender la seguridad de los espacios públicos evitando la construcción de muros y escaleras que generen rincones de difícil accesibilidad, manteniendo también la limpieza de terrenos baldíos y cuidando la iluminación de las calles y trayectos que realizan las personas.
  • El desconocimiento sobre las demandas y necesidades específicas de mujeres,  personas trans y travestis ocasionado por la falta de acceso a espacios de participación y toma de decisión comunitaria, que no les permite incidir con sus demandas específicas en el proceso de urbanización. Es importante generar condiciones para garantizar su presencia en reuniones e instancias de participación para tomar decisiones, para lo que se deben considerar días, horarios y sitios de reunión que así lo faciliten.

Podés descargar el informe completo a continuación:


Perspectiva de género en procesos de relocalización, urbanización y reurbanización